SAMUEL CARRILLO MARTÍNEZ:EL GRAN ARROCERO QUE SEMBRÓAMOR Y COSECHÓ GENERACIONES
3 junio, 2026Este homenaje reconoce la vida y el legado de Samuel Carrillo
Martínez, quien falleció el pasado 19 de marzo a la edad de
97 años. Su existencia estuvo marcada por el trabajo digno,
los valores firmes y un amor profundo por su familia y por la
tierra. Fue, ante todo, un ser humano excepcional. De esos
que no abundan, de los que enseñan sin hablar mucho, de
los que con su ejemplo construyen valores que perduran por
generaciones.
Fue un hombre íntegro, honorable, honesto y leal. Un
arrocero Nortesantandereano con profundo sentido gremial
de principios inquebrantables, cuya palabra tenía valor y
cuyo actuar siempre estuvo guiado por la rectitud. Su vida
fue testimonio de coherencia, responsabilidad y compromiso,
dejando una huella silenciosa pero profundamente significativa
en todos los espacios que habitó.
Su historia también estuvo marcada por un amor profundo, fiel
y duradero. Compartió su vida con Aurora Garnica durante
71 años y 6 meses de matrimonio, construyendo a su
lado una unión basada en el respeto, la lealtad y el
compromiso. Una historia de amor que trasciende
el tiempo y que permanece como ejemplo vivo
para las generaciones presentes y futuras.

Fruto de ese amor y de una vida entregada a
su hogar, fue padre de 4 hijos, a quienes formó
con carácter, valores y dedicación. Su legado
creció en su familia, siendo abuelo de 11 nietos
y bisabuelo de 18 bisnietos, en quienes dejó
sembradas sus enseñanzas, su fortaleza y su
amor. Fue guía, apoyo constante y símbolo
de unión, dejando en cada uno una huella
imborrable.
Su camino se construyó entre jornadas de esfuerzo,
amaneceres en el campo y una conexión genuina
con la tierra. Durante muchos años hizo parte de
Fedearroz, donde se destacó como arrocero, no solo por
su dedicación, sino por el amor y respeto con el que ejerció
su labor.
Ante los productores de arroz en Norte de Santander, fue
un verdadero ejemplo de sentido de pertenencia y de gran
amor al gremio. Trabajador incansable, ejemplo de disciplina
y dedicación. Amante del campo, de la tierra, del sol y de las
raíces.
Ser arrocero no era solo su oficio, era parte de su identidad,
de su historia, de su vida. En cada jornada dejó esfuerzo,
constancia y amor por lo que hacía.
Fue miembro de la junta Directiva de Fedearroz en el
periodo entre 2003 y 2005, e hizo parte del Comité de
Arroceros de Cúcuta entre el 2003 y 2011 y estuvo
afifiliado a la Federación 1988 hasta el 2026.
También fue constructor, no solo de espacios
físicos, sino de un legado sólido basado en valores,
oportunidades y ejemplo.
Más allá de sus logros, su mayor legado
fue su esencia: un hombre que vivió
con dignidad, que honró su palabra,
que trabajó con pasión y que amó
con entrega. Su vida no solo dejó
recuerdos, dejó enseñanzas; no solo
construyó un camino, dejó raíces.
Porque hay hombres que
pasan por la vida… y hay
hombres como Samuel
Carrillo Martínez, que se
quedan para siempre
en el corazón de su
gente, en la tierra que
amaron y en el legado
eterno de su familia.



