Fedearroz Recomendaciones agronómicas y estratégicas
3 junio, 2026Este escenario exige una agricultura más precisa, más oportuna y mejor ajustada al comportamiento climático y productivo
de cada zona. Las siguientes recomendaciones no sustituyen el criterio técnico local, pero sí resumen varias decisiones que
cobran especial importancia en un año con probables aumentos de temperatura, mayor irregularidad de las lluvias y riesgo de
estrés hídrico en distintos momentos de la campaña.
Empezar por la viabilidad productiva del lote y del sistema
Antes de sembrar conviene revisar con mayor rigor si el lote, la variedad y el sistema de manejo realmente son viables bajo un
posible segundo semestre más cálido y con menor confiabilidad en la oferta hídrica. Las zonas naturalmente más calientes, los
lotes con suministro de agua incierto, los suelos livianos o arenosos y aquellos con baja capacidad de retención de humedad
pueden quedar más expuestos. En estos casos, más que insistir por rutina, vale la pena evaluar la pertinencia de la siembra,
el ajuste del área o la necesidad de reforzar el manejo del suelo y del agua.

Acompañamiento técnico de un ingeniero agrónomo.
En un escenario de menor oferta de precipitación, mayor temperatura y mayor exigencia en la oportunidad de las labores,
cobra aún más importancia contar con el acompañamiento de un ingeniero agrónomo que ayude a ajustar las decisiones
técnicas del cultivo a las condiciones reales de cada zona y de cada lote. Su apoyo resulta clave para definir la viabilidad de la
siembra, ajustar fechas, seleccionar la variedad más conveniente, afinar el manejo del agua, orientar la fertilización, interpretar
la respuesta del cultivo y anticipar riesgos fitosanitarios. Más que una recomendación general, se trata de reconocer que,
bajo condiciones climáticas más exigentes, el manejo agronómico debe estar mejor planificado, mejor monitoreado y mejor
adaptado al comportamiento del ambiente.

Ajustar la fecha de siembra.
La fecha de siembra vuelve a ser una decisión estratégica. El objetivo no es solamente sembrar dentro del calendario, sino
ubicar el cultivo en la ventana ambiental más favorable posible, buscando que las etapas sensibles no coincidan con los
meses de mayor temperatura ni con periodos de menor disponibilidad hídrica. En un escenario como el de 2026, unas pocas
semanas de diferencia pueden cambiar de forma importante la exposición del cultivo.
Selección de variedad con criterio de ambiente y estabilidad.
La elección de la variedad no debería asumirse como una decisión rutinaria. En un escenario más cálido y con posibles
limitaciones en la disponibilidad de agua, gana importancia seleccionar materiales adaptados y aprobados para la zona, con
buen comportamiento agronómico, tolerancia a condiciones de altas temperaturas tanto diurnas como nocturnas y mayor
eficiencia en el uso del recurso hídrico. Más que buscar una solución general, se trata de elegir variedades que respondan
mejor a las condiciones reales del ambiente productivo y que mantengan un desempeño más estable bajo escenarios de
mayor exigencia térmica e hídrica.
Mejorar la adecuación del suelo y del lote para conservar humedad y ganar uniformidad.
En lotes vulnerables a pérdida rápida de agua o con baja uniformidad, la preparación del suelo puede marcar una diferencia
importante. Prácticas como el uso de Cincel vibratorio en sentido contrario a la pendiente, la micronivelación con Land Plane
o el diseño de curvas a nivel con Taipa pueden contribuir a mejorar la retención de humedad, la uniformidad del riego, el
establecimiento del cultivo y la eficiencia de labores como fertilización y control de arvenses. No son medidas nuevas, pero en
un año variable adquieren aún más valor.




