Una velada majestuosa dio la bienvenida al 31.º FestivalNacional Musical “Mangostino de Oro”en el Teatro Tolima.

Una velada majestuosa dio la bienvenida al 31.º FestivalNacional Musical “Mangostino de Oro”en el Teatro Tolima.

2 agosto, 2026 Off By admin

Por unas horas, el Teatro Tolima dejó de ser un teatro para convertirse en el corazón
palpitante de la música andina colombiana y latinoamericana. La luz abrazaba el escenario
mientras los visuales dialogaban con cada interpretación, creando una atmósfera donde la
música, la emoción y la belleza escénica parecían respirar al unísono. La majestuosidad de cada
presentación y un auditorio con la silletería completamente ocupada hicieron del lanzamiento del
31.º Festival Nacional de Música “Mangostino de Oro” una velada inolvidable. Cada acorde
parecía abrazar al público, cada aplauso prolongaba la emoción de los artistas sobre el
escenario y cada interpretación confirmaba que el Festival sigue despertando un profundo amor
por la música colombiana.


Así comenzó el camino hacia la trigésima primera edición del Mangostino de Oro, en una noche
que trascendió el protocolo para convertirse en una verdadera celebración de la identidad
cultural del país. Ibagué respondió con una cálida acogida al llamado del Festival y acompañó,
de principio a fin, una programación que reunió el virtuosismo, la tradición y la excelencia
artística en un mismo escenario.
La gala musical abrió con la imponente presentación de la Orquesta Sinfónica Institucional del
Conservatorio de Ibagué y el Coro Polifónico del Conservatorio, dirigidos por el maestro
Fáber Enrique Cardozo Castro y las maestras Myleidi Bonilla Orjuela y Edna Carolina
Arenas Montealegre, quienes ofrecieron una magistral interpretación de las Danzas
polovtsianas, del compositor ruso Alexander Borodín, una obra de gran riqueza orquestal que
llenó el Teatro Tolima de majestuosidad y dio el tono solemne a la velada con más de 150 artistas
en la puesta en escena.


La celebración continuó con el maestro Mateo Vargas, quien convirtió al tiple en el gran
protagonista de la noche. Su interpretación transitó por la elegancia del pasillo, la profundidad
del bambuco y la riqueza sonora del bambuco caucano, con obras de Gentil Montaña, Juan
Pablo Hernández Gómez, Francisco Diago y Álvaro Romero Sánchez, dejando en evidencia
la versatilidad del instrumento nacional y el extraordinario momento artístico que vive una de las
figuras más prometedoras de la nueva generación de tiplistas colombianos.


El escenario recibió después al Dueto LUAR, orgullo del Tolima y doble Gran Mangostino de
Oro, que condujo al público por un exquisito recorrido a través del bambuco, el pasillo, la
guabina y el torbellino, interpretando obras emblemáticas como Fuego de amor, Vamos
quedando solos, El Caracolí y Caballito de Ráquira. Con la armonía de sus voces y la delicadeza
de sus cuerdas, el dueto volvió a demostrar por qué es uno de los grandes referentes de la
música andina colombiana.


El cierre estuvo reservado para el contratenor Asael Cuesta, quien llevó al auditorio por un viaje
musical que unió a Colombia y Latinoamérica a través de la zamba argentina, la guabina, el
bambuco, el huayno-carnavalito y el bambuco sureño, en un repertorio donde confluyeron la
investigación, la tradición y la creación contemporánea. La calidez del público fue tal que, tras
una prolongada ovación, el maestro regresó al escenario para ofrecer una última interpretación,
un gesto que selló con emoción una gala que ya había conquistado el corazón de Ibagué a
través de su música y la belleza de su voz.
Reconocimiento al legado musical de Nuestro Festival
Uno de los momentos más emotivos y significativos de la gala llegó cuando la Alcaldesa de
Ibagué, Johana Aranda, acompañada por el secretario de Cultura, Maestro Mauricio
Hernández Cala; intervino para rendir un homenaje al Doctor Bladimiro Molina Vergel,
presidente de la Corporación Cultural CORARTE y director del Festival Nacional de “Música
Mangostino de Oro”. En medio de una sentida ovación, la mandataria hizo entrega de la Nota

Más que una distinción personal, el homenaje se convirtió en un reconocimiento a más de tres
décadas de trabajo ininterrumpido por consolidar al Festival Nacional de Músical
“Mangostino de Oro”. como uno de los festivales de música andina colombiana y
latinoamericana más importantes del país. En sus palabras, la alcaldesa evocó la emblemática
canción Soy colombiano para recordar que el amor por la tierra y por la música hacen parte de
nuestra identidad, y destacó que este Festival ha sabido mantener vivo ese legado, abriendo
escenarios para las nuevas generaciones, honrando a los grandes maestros y fortaleciendo el
patrimonio cultural que une a los colombianos alrededor de sus raíces.


Al exaltar la trayectoria del Doctor Bladimiro Molina Vergel, la alcaldesa reconoció también la
historia de un certamen que ha convertido a San Sebastián de Mariquita en un punto de
encuentro para compositores, intérpretes, investigadores y amantes de la música colombiana.
“La música no es un espectáculo; es armonía, es identidad y es legado”, expresó durante su
intervención, reafirmando que el arte y la cultura son herramientas de transformación social y
que el Mangostino de Oro representa una oportunidad para seguir descubriendo nuevos
talentos, reconocer a los maestros y mantener viva la fuerza de la música andina en el corazón
de las nuevas generaciones.
La emoción del homenaje trascendió el escenario. El prolongado aplauso con el que el público
acompañó la entrega de la Nota Musical de Sol fue también un tributo a quienes, durante treinta
y un años, han hecho posible que el Festival florezca con la misma convicción con la que nació:
preservar la memoria musical de Colombia, proyectar el talento de sus artistas y convertir la
cultura en un motivo permanente de encuentro. Aquella ovación no solo reconoció a un gestor
cultural; celebró la historia de un Festival que hoy es orgullo de Mariquita, del Tolima y del país.
Con la emoción aún suspendida entre los aplausos y los últimos acordes de la noche, el telón
cayó sobre una velada que confirmó por qué el Festival Nacional de Música “Mangostino de
Oro” continúa siendo uno de los encuentros culturales más importantes de Colombia. El
lanzamiento oficial no solo presentó la programación de su trigésima primera edición; reafirmó el
compromiso de una región que ha hecho de la música su mayor patrimonio y de un Festival que,
durante más de tres décadas, preserva la memoria sonora del país mientras abre camino a las
nuevas generaciones de intérpretes.
Pero la celebración continúa. Este sábado 1 de agosto, la programación de lanzamiento
seguirá en la Biblioteca Darío Echandía del Banco de la República, con el conversatorio
“Vida y obra del maestro Germán Darío Pérez”, a las 9:30 de la mañana, seguido, a las 10:30
a.m., por el esperado concierto del Trío Nueva Colombia, dirigido por el reconocido maestro
colombiano. En la tarde, a las 4:00 p. m., la música llegará a la terraza de eventos del Centro
Comercial La Estación, donde el Dueto LUAR, el maestro Mateo Vargas y el Dueto Dos
Generaciones compartirán con el público una nueva jornada de encuentro alrededor de la
música andina colombiana.
La agenda de lanzamiento concluirá el domingo 2 de agosto, a la 1:00 de la tarde, con una
jornada de extensión cultural en el corregimiento de Villa Restrepo, donde el Dueto Dos
Generaciones llevará el espíritu del Festival a nuevos públicos, reafirmando el compromiso del
Mangostino de Oro con la circulación de la música y el encuentro con los territorios.
Y mientras cada una de estas actividades sigue escribiendo el prólogo de esta gran celebración,
San Sebastián de Mariquita se prepara para abrir sus puertas del 14 al 16 de agosto, cuando
el 31.º Festival Nacional de Música “Mangostino de Oro” volverá a reunir a Colombia
alrededor del bambuco, el pasillo, la guabina, el torbellino y todas aquellas sonoridades que
hacen de nuestra música un patrimonio vivo. Porque si el Teatro Tolima fue, por una noche,
el corazón palpitante de la música andina colombiana, muy pronto ese corazón latirá con
toda su fuerza desde Mariquita, donde la tradición, el talento y la cultura volverán a
florecer.